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¿Sexo débil?

 

 

 

Sin embargo, tan sólo hay que echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta de que no es cierto. Hoy en día hay mujeres en los puestos más importantes de nuestra sociedad, ya que hay jueces, doctores, abogadas e incluso presidentas del gobierno en algunos países.

       Pero no quiero ceñirme tan sólo a los puestos de trabajo a los que puede acceder una mujer, sino que me gustaría hablar de la fortaleza de la mujer en situaciones cotidianas. 

       Conozco mujeres solteras que tienen dos trabajos y pasan 16 horas al día fuera de casa para que a sus hijos no les falte de nada, y aún así siempre tienen una sonrisa para sus niños y sus amigos.  También conozco hombres que tras 8 horas en la oficina, sentados frente a un ordenador, llegan de mal humor a casa quejándose de lo duro que es su trabajo mientras intentan hacerle ver a sus mujeres que ellas tienen mucha suerte por estar casadas con ellos.
Conozco mujeres que han ido a trabajar estando embarazadas y por lo tanto con dolor de espalda, nauseas y pesadez en las piernas, mientras que muchos hombres deciden pedir un día libre en el trabajo tan sólo porque les duele un poco la cabeza.  Porque no nos engañemos, los hombres no soportan el dolor de la forma en que pueden hacerlo las mujeres.  Tan sólo tenéis que imaginar a un matrimonio en casa, los dos con un resfriado… el hombre apenas se levantará de la cama, quejándose y refunfuñando, mientras que la mujer irá por medicinas y cuidará de él aún estando ambos igual de enfermos.

Eso es fortaleza!

       Tener un cuerpo más grande y con una musculatura más desarrollada, no convierte a los hombres en invencibles frente a una mujer, sino simplemente en alguien más grande.  Y si alguien piensa que el hecho de ser más grande y fuerte es suficiente para vencer en un enfrentamiento físico, está equivocado porque por muy fuerte y grande que sea un hombre, sus ojos, genitales, garganta y la propia piel, seguirán siendo lo bastante frágiles como para que las manos de una mujer puedan dañarlos causando un gran dolor.

     Por ello, el objetivo primordial que el Sistema SAG de autodefensa femenina busca, es conseguir que la mujer deje de sentirse víctima, dándole confianza en su capacidad innata para la defensa. Dotándola de unos recursos técnicos (Técnicas de Autodefensa) y principios (Tácticas de Autoprotección) que la ayuden a desarrollar una capacidad de análisis de riesgo y a afrontar de forma eficaz una posible agresión.

En definitiva, se trata de lograr algo más que el aprendizaje de unas técnicas de Defensa Personal, se busca la Seguridad Integral, independientemente de la forma física.

 

 

 



 

 

 

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